Los hombres y mujeres del Partido Popular entendemos que cualquier sistema de salud público debe caracterizarse por garantizar al ciudadano, individual y colectivamente, la protección de la salud como titular de un derecho reconocido en nuestra Constitución Española, y no como un mero sujeto pasivo de los servicios sanitarios. De esta forma sí que estaremos situándole como el centro del sistema sanitario, garantizándole el principio de aseguramiento público en relación con las prestaciones sanitarias del sistema, en una sanidad pública, eficiente, en libertad, en igualdad con el resto de regiones del Estado y de la mayor calidad.

Una de las principales obligaciones del Gobierno de la Junta de Andalucía debe ser facilitar a los ciudadanos la confianza en un sistema sanitario moderno y seguro. Éste debe atender sus necesidades sanitarias de forma rápida y eficaz y responder a sus expectativas de manera personalizada para proporcionar un servicio de calidad y un trato humanitario. No nos olvidemos que el estado del bienestar se fundamenta, básicamente, en un sistema de salud universal, eficiente y capaz de financiarse públicamente.

Precisamente, ha tenido que ser durante la etapa de Gobierno del Partido Popular y por iniciativa de éste, cuando se aprueba en España la Ley 16/2003, de 28 de mayo, de Cohesión y Calidad en el Sistema Nacional de Salud, que garantiza la igualdad de los ciudadanos de las diferentes Comunidades Autónomas en relación a los servicios sanitarios que deben recibir, asegurando la implantación de carteras de servicios y niveles de prestaciones sanitarias homogéneas y de calidad en todas las Comunidades Autónomas del Estado.

En consecuencia, el programa en materia de Sanidad y Salud Pública del Partido Popular tiene como objetivo conseguir la excelencia del sistema mediante una nueva estructura organizativa que promueva la autonomía de los centros, que estimule la participación y el compromiso de los profesionales del sector y que proporcione una atención sanitaria caracterizada por la cercanía, la calidad y el trato humanizado.

Andalucía, con 7,5 millones de habitantes, es la Comunidad Autónoma que registra mayor población del Estado español; contamos con la cartera de usuarios de servicios de salud más importante de España. El mantenimiento de tasas de crecimiento vegetativas positivas y el incremento de la población mayor de 60 años que se registra en nuestra Comunidad, configurarán en el futuro una atención sanitaria con gran necesidad de recursos y planificación de prestaciones que tendrá como clientes / usuarios precisamente los dos grupos de edad que más necesidades de atención y gasto originan al sistema sanitario, entre 1.700 y 2.000 euros al año de gasto medio per cápita.

No obstante, tras más de 20 años de Gobierno socialista, ni siquiera se vislumbran cambios estratégicos en este sentido y la sanidad en Andalucía presenta aún muchos problemas sin resolver

que afectan tanto a la forma en que se prestan los servicios sanitarios como a la equidad y solidaridad del sistema y, sobre todo, a la transparencia en su gestión y a la eficiencia en la utilización de recursos tanto materiales como humanos.

Destacan, así mismo, los escasos y poco transparentes mecanismos de información, evaluación y análisis disponibles para poder evaluar la progresión de los objetivos anuales marcados. 

En materia asistencial detectamos una serie de problemas de funcionamiento organizativo y de gestión, ampliamente denunciados tanto por los ciudadanos usuarios como por los trabajadores del sistema:

a)    Las listas de espera, es decir, la demanda no satisfecha de atención tanto diagnóstica como asistencial o quirúrgica. Este grave problema afecta a la esencia misma del modelo de sistema sanitario, la accesibilidad, alterando con ello la equidad y la universalidad de sus prestaciones.

b)    La masificación de las urgencias externas de los hospitales:

1.    Incremento continuo y desproporcionado de las mismas.

2.    Hasta el 73% de los ciudadanos que utilizan dicho sistema de atención son dados de alta de manera inmediata.

3.    Casi un 80% de los pacientes que acuden a dichas servicios acuden de forma espontánea, sin ser remitidos por ningún facultativo.

c)    Ausencia de Sistemas de Información, Evaluación y Acreditación adecuados,

que permitan evaluar y comparar de manera fiable la gestión y la calidad asistencial de los recursos utilizados.

d)    Insuficientes mecanismos de integración y coordinación entre los niveles asistenciales, que provoca:

1.    Aumento de consumo de medios diagnósticos y terapéuticos (incluyendo el farmacéutico).

2.    Sobrecarga de consultas externas y urgencias de hospitales.

3.    Burocratización y masificación de las consultas de atención primaria.

4.    Descenso de continuidad en el seguimiento del paciente.

e)    Evidente desequilibrio entre los Servicios Sanitarios y Sociales:

1.    No se han desarrollado estructuras actualizadas frente a los cambios epidemiológicos, demográficos y sociológicos de la población.

2.    Existen déficit de servicios de media y larga estancia y otros servicios complementarios de mayor efectividad y menor coste:

•     Camas para crónicos y pacientes en cuidados paliativos.

•     Hospitales de día.

•     Centros de rehabilitación.

•     Centros geriátricos.

•     Asistencia y hospitalización socio- sanitaria a domicilio.

f)      Escasa autonomía de Gestión:

1.    Falta de Participación y desmotivación de los profesionales, que ha

generado una desconfianza hacia la administración sanitaria que los ha menospreciado, en ocasiones, de forma pública y por motivos no exclusivamente técnicos.

2.    Es necesario motivar a los profesionales para que recuperen su implicación en los procesos asistenciales, equiparando las retribuciones y el resto de condiciones laborales a las existentes en el conjunto del Estado español.