Los jóvenes andaluces son los grandes olvidados de las políticas socialistas en estos 20 años. Después de este largo período, nuestra Comunidad se enfrenta en la actualidad con los peores índices de empleo juvenil de Europa, con el menor número de ayudas para la vivienda de jóvenes, con el mayor índice de pobreza entre los mismos y con las tasas más altas de absentismo y fracaso escolar.

Jóvenes valencianos, madrileños, castellano leoneses, murcianos, riojanos, navarros o de Ceuta y Melilla tienen más oportunidades que los andaluces.

El joven andaluz, no es el joven de hace veinte años, es un joven más formado, más independiente, más abierto, más comprometido y sobre todo, con más aspiraciones y más ambiciones personales.

Nuestros jóvenes tienen un espíritu emprendedor y nada conformista, el 91% piensa que sólo con una buena formación pueden ser competitivos. Un 54% entienda que solo con el título oficial no es suficiente para afrontar la vida laboral y su desarrollo personal, por eso en muchos casos alargan su período formativo o aceptan empleos que no son los que en un principio hubiesen deseado, pero que ven como necesarios para enriquecer su currículo.

En Andalucía, la edad de acceso a un empleo estable y con ello a la emancipación económica se sitúa en torno a los 31 años, mientras que a nivel nacional se encuentra en los 29 años, con una clara tendencia a la baja.

Esto significa, que los jóvenes andaluces sufren un atraso en cuestiones tan importantes para su desarrollo personal y profesional, como son el acceso a la primera vivienda , la emancipación, la vida en pareja o el matrimonio y el tener hijos.

El 74% de los jóvenes sigue viviendo en el domicilio familiar, el 20% vive en un hogar propio, y el 6% restante vive fuera de su entorno familiar (residencias, pisos compartidos, etc.).

Menos de la cuarta parte de los jóvenes andaluces tiene una economía independiente y el resto de jóvenes depende en mayor o menor medida de la ayuda económica de sus familias.

Aproximadamente un 37% estudia, frente al 13% que estudia y trabaja, o el 35% que sólo trabaja. Destaca de manera importante, el 12,5% de jóvenes que ni estudia ni trabaja.

El paro azota especialmente al joven andaluz. La tasa de desempleo juvenil en nuestra Comunidad es del 25,5 %, una de las más altas de España, junto a la de Extremadura con el 25,3%. Frente a esto, Comunidades gobernadas por el Partido Popular como Castilla y León y la Comunidad Valenciana, tienen una tasa del 18,5% y un 16,4 % respectivamente.

La Comunidad andaluza cuenta además con un importante capital humano de jóvenes universitarios, que ha recibido una amplia formación teórica. 

A diferencia con otros jóvenes de la UE, su formación no es todo lo especializada que debiera, carecen de los medios materiales y docentes adecuados, y los conocimientos que reciben no tienen el apoyo práctico suficiente que les permita enfrentarse al mercado laboral con una mayor experiencia para aplicar sus conocimientos teóricos.

Por otro lado, entre los principales caballos de batalla ante los que se enfrentan nuestros jóvenes está el fracaso escolar. Las prioridades económicas de la administración autonómica, han provocado una escasa atención individual al alumnado, lo que se ha traducido en una deficiente orientación profesional y vocacional, haciendo que la media de fracaso escolar de Andalucía sea 7 puntos superior a la media nacional.

Todos sabemos que el Presupuesto de la Junta de Andalucía es cada vez mayor pero las partidas económicas destinadas a educación se han reducido paulatinamente del 28,1% al 20,6% en los últimos once años, siendo nuestra Comunidad la que menos dinero invierte por alumno en todo el país. Ochocientos euros menos por alumno que la media nacional.

La falta de planificación y la escasa apuesta financiera de la Junta ha llevado a que ésta traslade sus problemas a los ayuntamientos, teniendo éstos que aportar el dinero para la construcción de colegios, pagar monitores, costear la gratuidad de los libros de texto, hacerse cargo de los programas de garantía social, los monitores para alumnos de tres años, los programas de absentismo escolar, etc.

En relación con la Formación Profesional, somos la Comunidad Autónoma con la proporción más baja de estudiantes en dicho sector. Frente al 65% de jóvenes que optan por los estudios de bachiller, sólo el 35% se deciden por la Formación Profesional.

Todos los países de la UE tienen la proporción contraria y en el resto de España la tendencia es a equilibrarse. No es posible que el Gobierno de la Junta pueda realizar un programa serio de inserción laboral de los jóvenes en Andalucía si no cuenta con la Formación Profesional desde el primer momento y al máximo nivel.

Por otro lado, en un sistema de Universidad Pública y de calidad, los universitarios andaluces no pueden seguir sufriendo las consecuencias de una mala planificación de las titulaciones, de una insuficiente financiación, de pocos medios humanos y materiales y de escasos fondos para la investigación.

La vivienda se ha convertido en el otro escollo insalvable de la juventud para su incorporación al mundo adulto. En estos momentos, adquirir una vivienda, que ya es difícil, condiciona los ingresos de forma que prácticamente el 70% del sueldo medio debemos destinarlo a este concepto.

Este es uno de los principales motivos por el que, incluso jóvenes con ingresos propios independientes de los de sus padres, siguen viviendo en el domicilio familiar hasta aproximadamente los 30 años.

Los jóvenes andaluces quieren ciudades y pueblos más saludables, con transportes públicos de calidad que no aumenten la polución de nuestras ciudades, con más zonas verdes, y con mayores dotaciones de parques periurbanos y cinturones verdes.

Los jóvenes andaluces consideran que es perfectamente compatible el progreso con el mantenimiento de un equilibrio en la protección del medio ambiente y de nuestros recursos naturales.

Los planteamientos en materia cultural, deportiva , de ocio y tiempo libre deben ser el complemento de una parte importante de la vida de la juventud andaluza. El momento en el que dejan sus obligaciones y disfrutan de sus aficiones o hobbies, no es igual para todos los jóvenes de nuestra Comunidad, ya que no todos cuentan en sus pueblos y ciudades con las mismas posibilidades.

Por último, pero no por eso menos importante, nuestros jóvenes tienen compromisos social y aspiran a una Andalucía llena de oportunidades, en la que no exista discriminación en razón del sexo o de la raza, en la que los jóvenes discapacitados tengan una incorporación plena a la vida normalizada, en la que los jóvenes inmigrantes sean tomados en cuenta, y los jóvenes de etnia gitana o en riesgo de exclusión social tengan un espacio de desarrollo pleno en nuestra sociedad.

El Gobierno andaluz no ha tenido las recetas adecuadas para solventar los problemas y retos de los jóvenes andaluces. Los compromisos adquiridos por el Presidente Chaves en su Discurso de Investidura del año 2000 en materia de Juventud han sido sistemáticamente incumplidos como ha sido el caso de la educación de calidad, el desarrollo del Decreto Joven, incentivar el acceso a la primera vivienda, la incorporación al mercado de trabajo y la participación.

Seguimos esperando una normativa integrada de las políticas de juventud. Seguimos careciendo de una Ley y de un Plan Integral de Juventud

donde se regulen y programen las políticas de juventud a desarrollar en Andalucía, elaboradas por los propios jóvenes.

La propuesta estrella de los socialistas el "Decreto Joven" no ha respondido a las expectativas creadas, ha sido un conjunto de ideas dispersas sin financiación adecuada.

El programa "Empresa Joven" que prometía crear 20.000 empresas jóvenes, sólo ha creado 1.900.

Las ayudas del Instituto Andaluz de la Juventud para el acceso a la vivienda son muy restringidas tanto cuantitativamente como en el número de beneficiarios.

Además, la colaboración con las Corporaciones Locales brilla por su ausencia. Este es el caso, del "Pacto por la Noche", que no se reúne desde su constitución en 1999.

 

La gestión en el Instituto Andaluz de la Juventud, instrumento del Gobierno andaluz que coordina las políticas de juventud ha sido puesta en entredicho por la auditoría realizada por parte de la Cámara de Cuentas.