En el siglo XX se ha avanzado más que en ninguna otra etapa de la historia de la humanidad en la lucha por el reconocimiento a las mujeres de derechos largamente negados en sus relaciones sociales.

La Constitución Española de 1978 y el Estatuto de Autonomía de Andalucía han contribuido decisivamente a la equiparación legal de derechos y libertades entre el hombre y la mujer con la exigencia de superación de las discriminaciones de género.

Sin embargo, la igualdad es hoy todavía una aspiración no conseguida en su plenitud y, sobre todo, no alcanza al conjunto de las mujeres de nuestra Comunidad Autónoma.

La igualdad de oportunidades para la mujer, históricamente discriminada, sigue siendo un objetivo para todos aunque se haya avanzado considerablemente en esta dirección. Ya que hasta que no exista una situación de igualdad plena, las administraciones públicas deben seguir interviniendo con políticas específicas que permitan lograr estos fines.

Sólo conociendo la realidad social andaluza, como paso necesario para diseñar desde la Administración Autonómica políticas que mejoren las expectativas sociales, podremos enfocar las verdaderas soluciones a estos problemas.

Cuando hablamos de mujer andaluza, estamos hablando de más de la mitad de la población de Andalucía, por tanto, nos estamos refiriendo a la mitad potencial de las capacidades de la sociedad.

Así, las cifras de desempleo de la mujer en Andalucía suponen más del doble que la de los hombres. Estas cifras muestran que las mujeres andaluzas tienen unas tasas de actividad del 39,53%, de ocupación del 28,75% y de paro del 27,28%, frente a la de los hombres andaluces que se sitúan en el 67,22%, 58,22% y 13,38%, respectivamente.

Si bien es cierto que la mujer andaluza llega con mayor facilidad a realizar estudios universitarios que el hombre andaluz, también lo es que ésta encuentra más dificultades para acceder a un puesto de trabajo.

La participación de las mujeres en el mercado laboral supone que éstas se vean obligadas a compaginar su trabajo con el cuidado del hogar y de la familia. Esta "doble jornada" dificulta su desarrollo profesional.

La creación de infraestructuras para el cuidado de hijos/as, la reordenación de los permisos, garantizar su presencia en las instituciones, y las acciones para estimular que los hombres compartan las obligaciones familiares, siguen siendo medidas necesarias para remover los obstáculos que dificultan la igualdad de oportunidades.

Durante los últimos años el Gobierno socialista no ha dado prioridad a la política de mujer y no ha apostado de forma decidida por su incorporación al mercado laboral.

Por otro lado, el aumento de las familias monoparentales en las que el cabeza de familia es una mujer debido, entre otras causas, al aumento de las disoluciones de las familias, es un hecho a considerar.

Muchas de estas mujeres separadas con hijos a su cargo, además de las dificultades que encuentra para su integración socio-laboral, no reciben las pensiones de alimentación, por lo que se hace necesario dotar de mayor eficacia a los procedimientos judiciales para evitar los impagos de las pensiones por alimento a los hijos.

Si difícil es alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres del mundo urbano, más complicado lo tiene la mujer que vive en el mundo rural, donde perduran de forma más intensa las discriminaciones que condicionan su situación, especialmente por su falta de información y formación, requiriendo una atención prioritaria ya que lograr la participación activa de la mujer es esencial para el proceso de modernización y dinamización del mundo rural.

Por otra parte, la violencia de género constituye en la actualidad uno de los principales problemas con el que se enfrentan muchas mujeres andaluzas. Cada año aumentan en Andalucía de forma considerable el número de mujeres que sufren maltrato físico o psíquico, llegando muchas de ellas a ser asesinadas.

Andalucía supera la tasa nacional de violencia doméstica con 1,8 denuncias presentadas por cada 1.000 mujeres. A noviembre de 2003, se habían presentado 46.012 denuncias en España, de las que 9.699 corresponden a Andalucía, situándola en uno de los primeros puestos por comunidades. Al menos, 64 mujeres han muerto a mano de sus parejas durante el año 2003, 13 de ellas en Andalucía.

Aunque se han realizado esfuerzos para su erradicación, se hace necesario continuar estableciendo mecanismos para que las mujeres andaluzas sepan que existen recursos públicos a su alcance donde poder acudir en caso de sufrir alguna agresión.

La política del Partido Socialista en Andalucía lejos de recortar las desigualdad entre hombres y mujeres se ha instalado en la autocomplacencia y la propaganda, incumpliendo los planes y compromisos adquiridos.

2. La alternativa del Partido Popular de Andalucía: objetivos y medidas

Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto y con el fin de lograr la plena igualdad del hombre y la mujer el Partido Popular de Andalucía se marca los siguientes objetivos:

•     Luchar, sin ningún tipo de tolerancia, contra la violencia de género.

•     Alcanzar la igualdad real de oportunidades entre el hombre y la mujer.

•     Incorporar la perspectiva de género en la planificación de todas sus políticas.

•     Fortalecer la posición social, económica y política de las mujeres.

•     Conciliar la vida familiar y laboral.

•     Impulsar el papel de la mujer en el mundo rural.

•     Promover la municipalización de los servicios de atención a la mujer.

•     Desarrollar Programas Sociosanitarios.