El comercio interior andaluz se enfrenta a grandes retos en este comienzo del siglo XXI ante la proliferación de nuevas formas comerciales y la necesidad de equilibrar la oferta comercial y la demanda de los consumidores ante los nuevos métodos de compra.

A pesar de la crisis económica, sigue manteniendo un ritmo de crecimiento similar al de años anteriores, oscilando entre un 3% y 4%, según datos proporcionados por la Confederación de Empresarios del Comercio de Andalucía, lo que también se refleja en el hecho de que se hayan continuado abriendo establecimientos en la Comunidad en 2003 con el mismo ritmo que en 2002.

En la actualidad, existen en nuestra Comunidad 105.263 establecimientos comerciales, que generan un empleo del 14,5% de nuestra población y el 17% del total de empleo comercial nacional, así como una aportación de un 13,5% del Producto Interior Bruto andaluz.

Los rasgos generales de nuestro comercio tradicional dibujan un comercio de pequeño tamaño, no asociado, con pocos empleados y con tecnología tradicional, siendo la forma jurídica más frecuente la persona física.Hay que tener siempre presente que el comercio es una fuente activa de autoempleo, siendo revelador el dato de que un 79% de los establecimientos son de titularidad individual.

Frente a la estructura comercial tradicional se sitúan las nuevas formas comerciales que obligan continuamente al comerciante a articular fórmulas para garantizar su supervivencia, lo que ha obligado al sector comercial a un importante proceso de reconversión en el que el comercio de nuestros pueblos y ciudades se encuentra inmerso.

Las perspectivas de la distribución comercial con referencia al pequeño comerciante se deben ir adaptando al entorno cambiante, aprovechando las ventajas de que dispone como son: atención más personalizada al cliente, proximidad al mismo y especialización.

La gran competencia que ha supuesto la aparición de las grandes superficies, hipermercados y centros comerciales para los mercados de Distrito y los centros comerciales de barrio, hacen necesario una modernización de los mismos sobre la base de conseguir mayores cuotas de mercado, que en la actualidad se han visto recortadas en beneficio de los grandes competidores.

El comercio tradicional ha sido y es parte de nuestra propia cultura mediterránea, es elemento activo de nuestros centros históricos y parte viva de nuestros pueblos y ciudades andaluces.

Por esto, y otros muchos motivos, desde la Comunidad Autónoma Andaluza, debemos incentivar la adaptación de nuestro comercio tradicional a las necesidades del consumidor de hoy

con el fin de equilibrar la oferta y demanda, logrando un mayor abanico de posibilidades a la hora de que los andaluces adquiramos nuestros productos, com-

patibilizando ocio y compra, turismo y compra, cercanía y compra, de forma que logre un mayor equilibrio entre los diferentes barrios de los pueblos y ciudades evitando el desabastecimiento y despoblamiento de determinadas zonas de nuestra Comunidad.

Sin embargo, y teniendo en cuenta que el comercio interior es competencia exclusiva de la Comunidad Autónoma, la historia normativa de nuestra Comunidad en esta materia demuestra una actuación del Gobierno andaluz muy lenta y a la espera de las soluciones que otras Comunidades le daban a los mismos problemas.

 

La defectuosa regulación del comercio durante todos estos años ha dejado el campo abierto a la llegada de nuevas fórmulas de venta (Tiendas de descuento duro, factorys, grandes almacenes,...) que han creado verdaderos problemas de desajuste entre la oferta y la demanda, así como de saturación en muchas zonas de nuestra Comunidad.

 

Por otro lado, los Planes Integrales de Comercio puestos en marcha en Andalucía siguen describiendo los mismos problemas de nuestro sector comercial desde hace 15 años, problemas que siguen agravándose y sin solucionarse.

Así, todos los estudios realizados plantean la falta de información del comercio andaluz, las

diferentes zonas de influencia, los desajustes entre el interior y la zona costera y cuestiones internas como el hecho de no contar con un Registro de Comerciantes, la falta de formación del sector o el problema planteado ante el relevo generacional.

Desde el Partido Popular de Andalucía, hemos reclamado Observatorios de Comercio, mapas de la distribución comercial y así tener un conocimiento continuo del sector que permita a la Comisión Asesora de Comercio Interior tener la información suficiente para tomar decisiones documentadas a la hora de aprobar la instalación de una gran superficie o ser consultada sobre cuestiones en la materia, temas a los que el Gobierno andaluz sigue sin dar respuesta.

El Partido Popular de Andalucía cree que se ha perdido mucho tiempo, que los comerciantes andaluces son ejemplo de lucha diaria y continua frente a las nuevas fórmulas comerciales y que existen muchas respuestas que dar al sector y medidas de Gobierno que podrían ayudar a crear un horizonte de equilibrio entre fórmulas comerciales y revitalización de nuestro comercio tradicional.Para lograr estos Objetivos, el Partido Popular de Andalucía propone las siguientes Medidas de Gobierno:

1.    Elaborar la Ley de Comercio Electrónico de Andalucía. Tras la aprobación de la ley 34/2002 de 11 de julio, Andalucía se encuentra a la espera de una normativa andaluza que dé seguridad a comerciantes y consumidores, para que la red se convierta también en un escaparate atractivo donde poder vender y comprar productos.

2.    Crear una Agencia de Protección de Datos andaluza, petición reclamada por internautas, consumidores y comerciantes, con el fin de crear una conciencia de seguridad en las operaciones comerciales.

3.    Elaborar el Plan andaluz de Orientación Comercial, que contemple la elaboración de un Mapa del Comercio Andaluz basado en los Observatorios Comerciales, no solamente un mapa de saturación comercial, como se ha realizado hasta ahora, sino un instrumento vivo y útil que plantee una distribución equilibrada de las diferentes ofertas y demandas de la población y un elemento necesario de información a la hora de planificar el territorio.